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CÓMO ELEGIR


    El aceite de argán es oro y... debe parecerlo

    En está página encontrará las tres sencillas claves para elegir un buen aceite de argán cosmético

    Fíjese en el color, el olor y la capacidad de penetración del aceite de argán que vaya a adquirir. Siguiendo estos tres sencillos criterios, Usted  tendrá la seguridad de haber adquirido un aceite de argán absolutamente natural, extraído de frutos seleccionados con su pulpa y cuyas almendras no han sido previamente ingeridas por cabras, y que, en definitiva, conserva intactas todas las virtudes y propiedades que de hecho tiene el aceite argán

    Recuerde que Usted está adquiriendo un producto, concéntrese en el contenido

    Sabemos que no se pueden aplicar estos consejos on-line, pero  Usted será, de ahora en adelante, un(a) consumidor(a) informado(a) a la hora de adquirir aceite de argán cosmético

    La elección de un aceite de argán es sencilla. Basta con seguir 3 criterios básicos, que nos evitarán algún disgusto que otro: el olor, el color y la capacidad de penetración.

    El olor: Un buen aceite de argán cosmético carece de olor extraño o desagradable; no huele, ni a tostado ni a cabra. Como comentábamos anteriormente, es señal de que ha sido prensado en frío de semillas no tostadas. Los olfatos más sensibles pueden percibir un olor sutil que es el del fruto del argán

    El color: El aceite de argán se caracteriza por un color natural dorado parecido al del aceite de albaricoque.

    Si como hemos visto, un aceite demasiado claro es indicio de excesivo refinado, por lo contrario un aceite demasiado oscuro es un aceite que ha sido calentado.

    Capacidad de penetración: Éste es un elemento de selección fundamental a la hora de elegir su aceite de argán. El aceite de argán se caracteriza por su capacidad de hidratación profunda. Contrariamente a otros aceites, no engrasa la piel. Una simple aplicación y un suave masaje circular consiguen su total penetración al cabo de un par de minutos.

Estos tres criterios básicos evitarán que compremos algo distinto de aquello por lo que pagamos, sobre todo si lo adquirimos in situ. 




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